Mariposas diurnas de Ribagorza, Sobrarbe y Somontano
de Barbastro
Hay lugares donde el
paisaje se revela en los pequeños detalles. En un prado florido, en una ladera
soleada, en el claro de un bosque o entre las piedras de una morrena glaciar,
el vuelo breve y nervioso de una mariposa diurna anuncia la presencia de vida,
de equilibrio y de diversidad.
Esta exposición nace
de muchos años de caminar el territorio, de observar con paciencia y
respeto, de volver una y otra vez a los mismos rincones del Prepirineo y
Pirineo aragonés siguiendo el ritmo de las estaciones. Las mariposas diurnas,
sensibles a los cambios del medio y estrechamente ligadas a sus plantas
nutricias y a los hábitats que las acogen, se convierten así en excelentes
testigos del estado de la naturaleza que nos rodea.
Todas las imágenes que
aquí se muestran han sido tomadas en libertad, fruto de la observación directa
y del trabajo de campo, sin interferir en el comportamiento de las especies.
Son instantes breves, capturados tras horas de espera, que permiten asomarse a
un mundo cercano y, a menudo, desapercibido.
En 2011, la voluntad
de compartir este conocimiento dio lugar al proyecto divulgativo Invertebrados
de Huesca, reconocido ese mismo año con el Primer Premio Félix de Azara
en la categoría de Medios de Comunicación Social. Desde entonces, el
trabajo continuado de documentación y divulgación ha seguido creciendo,
acercándose hoy al millón de páginas vistas desde distintos lugares del mundo.
Con el paso del
tiempo, esa experiencia se concreta en esta exposición fotográfica, compuesta
por 124 imágenes de seis familias de mariposas diurnas, presentes
en Ribagorza, Sobrarbe y Somontano de Barbastro.
Más allá de nombres y
clasificaciones, esta muestra es una invitación a detener la mirada, a
descubrir la belleza discreta de lo cercano y a redescubrir la riqueza natural
de nuestro entorno. Un pequeño homenaje a la biodiversidad y a la fascinación que despierta
cuando aprendemos a observarla.
Si el visitante de esta exposición aprende algo nuevo sobre las mariposas o sobre la biodiversidad que nos rodea, si detiene su mirada el tiempo suficiente como para reflexionar y observar con mayor atención lo que sucede a su alrededor, el objetivo de esta muestra estará cumplido. Porque solo se protege aquello que se conoce y se valora, y en ese pequeño gesto de mirar con calma comienza también el respeto por la naturaleza.


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